Promoción del Itinerario Europeo del Mármol
20/01/2016
XLI RALLY «SUBIDA DEL MÁRMOL»
02/08/2016
CARRETEROS Y BUEYES EN MACAEL

CARRETEROS Y BUEYES EN MACAEL

El oficio de carretero ha sido uno de los más tradicionales en Macael.

Ferrocarril del Almanzora

Ferrocarril del Almanzora

Los carros tirados por bueyes eran el medio habitual para transportar los bloques de mármol. Primero hasta el Puerto de Garrucha u otros destinos, y posteriormente, con la instalación del ferrocarril del Almanzora en 1895, hasta la Estación de Fines-Olula.

Los bueyes eran comprados en Guadix. En los años 50 había más de582711_247401072060217_156682197_n[2] 100 pares de bueyes en la sierra.

Las carretas eran tiradas por 2, 4 ó 6 bueyes, según el tamaño del bloque. Lo normal era de 1 m³ (46 pies), aunque se han bajado bloques de hasta 3 m³.

A finales del siglo XVIII se trasladó un bloque de 12 pies (más de 3,5 metros) hasta Granada para la tumba del arzobispo en la Capilla de San Miguel en la Catedral de Granada, invirtiéndose 3 semanas hasta alcanzar el Río Almanzora y otras 3 para llegar a Baza.

Capilla de San Miguel, Catedral de Granada

Las carretas fueron sustituidas por camiones, la mayoría provenientes de las distintas guerras acaecidas durante el siglo XX (1ª y 2ª Guerra Mundial y Guerra Civil Española).

Diego “el platero” (padre del Carloto) fue el último que bajó bloques con carreta de bueyes, hasta finales de los años 60, ya que trabajaba en una cantera en “la Hoya” (posible “Hoya del Currito”, situada en el Arroyo del Marchal, hoy en día no existe), en la que no se podía acceder con camiones.

Diego «el Platero»

Otros de los carreteros que trabajaron en ésta última época fueron: Andrés Segura, Miguel “el Duende”, Ginés Márquez de “los Rodrigo”, Gabriel “el Pintao”, Antonio “el Pelegrin”, Juan Antonio “el Platero”, José “el Conejo”, Ginés “el Matranco”, Diego «el Lorquín».

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Los corrales de bueyes más grandes eran los del «Parador Alto», propiedad de Paco “Eduardico”, situados en la Calle Canteras. Otros corrales eran los de «la Tía María», donde su dueño falleció a causa de una patada propinada por uno de los bueyes, los del «Canutes» en la Calle Europa, los de Ginés “el Matranco” en la Calle Picasso, los de «los Reondo» en la Calle Arte, y los del «Parador Bajo» en la Calle Huertos.

Al final de la Avenida Ronda existía un taller donde se fabricaban y reparaban las carretas regentado por Salvador (cuñado de Paco “el Reondo”).

Huellas en la roca dejadas por el paso continuo de las carretas

Huellas en la roca dejadas por el paso continuo de las carretas

** Este artículo está escrito gracias a las aportaciones de Andrés Segura, Ramón Ramos y Martín Martínez.